lunes, 1 de septiembre de 2014

El submarino es un postre

Al Villarreal se le conoce como Submarino amarillo desde que en 1967 el conjunto castellonense ascendiera a Tercera División y lo festejara con la música de la canción que Los Mustang versionaron del archiconocido tema de The Beatles.
La opinión general relacionó la canción de los de Liverpool con las drogas, algo que desmintió Paul McCartney, compositor de la pieza, quien estableció que la única relación entre tan psicodélica canción y el desconcertante título, el de 'submarino amarillo', era un tipo de dulce o postre que él había probado en Grecia en alguna ocasión.

Ayer el submarino, más que amarillo, fue dulce. Más concretamente para Sandro Ramírez, que lo probó y saboreó en el minuto 81, once después de debutar en partido oficial con el primer equipo del FC Barcelona.
Cierto es que su ansiado primer gol no fue de bella factura ni será recordado por los youtubers coleccionistas de golazos. Incluso el chaval se fue a celebrarlo solo mientras el resto del equipo se iba a abrazar a Messi, artífice de la jugada, pero qué demonios... Sandro había marcado su primer gol de verdad con el Barça y le iba a dar los tres puntos a los de Luis Enrique. El submarino era suyo.



En otro orden de cosas, Lucho estuvo valiente y dejó claro que no se casa con nadie. Ni con Neymar, ni siquiera con Xavi. Ambos tuvieron que esperar su turno.
Munir estuvo activo, pero no se puede maravillar al mundo en cada partido. Algo que sabe bien Leo Messi, que se esfuerza por volver a ser Leo Messi... y parece que empieza a  conseguirlo.

Ganar en El Madrigal ya se sabe lo complicado que es, por lo cual la victoria del Barça ayer es todavía más importante. A los Messi, Pedro y compañía solo les faltó concretar sus ocasiones y tratar de sentenciar lo antes posible para no pasar apuros más tarde, cuando el Villarreal ya se animaba a plantear un partido de ida y vuelta en el que cualquier cosa podría haber pasado. Dos palos de Messi y dos del Villarreal así lo atestiguan.

Por lo demás, el Barça dominó el encuentro. Con el metrónomo Rakitic y el 73% de posesión a su favor y a pesar de lo tardío del gol azulgrana, el Barça estaba convencido de llevarse el partido. Y eso me gusta.
Probablemente en el mismo partido pero en la temporada pasada, en la misma jornada, con el mismo rival y el mismo escenario el cero a cero que reinó ayer hasta el minuto 80 se habría dado por bueno.

Ahora los jugadores tienen hambre. Y después viene el postre.

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