jueves, 19 de marzo de 2015

Mr. Priceless: The Nutmeg Man


El mundo del fútbol se rinde hoy a los pies -y a las botas Pibe de Barr10- de Leo Messi. Y no es para menos.
Pocas imágenes dicen tanto con tan poco como la que encabeza estas líneas. La valla publicitaria con ese 'PRICELESS' (buena publicidad hoy para Mastercard) encuadrado junto a Messi en esa instantánea de anoche frente al City ilustra a las mil maravillas el valor que el argentino tiene para el aficionado culé: inestimable.
No se puede calcular el valor de Leo -ni siquiera ese 16% de socios del Barça encuestados que no dudarían en vender al crack azulgrana- porque, sencillamente, el valor de Messi es incalculable. No tiene precio.
Como no tiene precio -al menos tangible- verlo asociarse, driblar, asistir y golear en la mayoría de sus partidos. Cuando no es una cosa es la otra. Ayer, ante el Manchester City, Messi completó una ronda de octavos de final de Champions sin marcar, algo que no sucedía desde 2007.
Sin embargo, a Messi no le hace falta anotar goles para ser el más aclamado tras un partido. El repertorio de Leo anoche en el Camp Nou no necesitó marcar las diferencias de cara a portería
-mucha culpa de ello la tuvo Joe Hart- porque el rosarino hizo bien todo lo demás.
Abrió espacios, combinó entre líneas, remató, asistió con su habitual pase con rosca en diagonal -que sirvió para que Rakitic hiciera el gol del partido-, condujo y regateó como en sus mejores tiempos hasta lograr el embelesamiento del mundo del fútbol rozando la magia y, por momentos, volviendo a sonrojar a sus rivales con detalles técnicos de una exquisitez solo al alcance de los elegidos. Entre estos gestos, uno de los pocos detalles futbolísticos que nunca deja indiferente a nadie: el caño.

Un 'caño', 'túnel' o 'sotana' es capaz de despertar sentimientos diametralmente opuestos en la víctima y el verdugo y los allegados de ambos, desatando la vehemencia del espectador que lo celebra y la impotencia y el sonrojo del jugador 'humillado'.
El caño, ese recurso natural del talento futbolístico en estado puro es, además, un magnífico indicador del estado de forma de un jugador. No hay más que fijarse en la gran regularidad con la que Leo Messi se (nos) está deleitando últimamente con sus sotanas. Desde el caño a Silva en el Etihad, pasando por dos túneles en Ipurua y acabando por cerrar el círculo -y abrir de piernas a Milner- anoche en el Camp Nou, Messi está poniéndole el broche de oro a sus magistrales actuaciones con detalles de calidad casi inimitables como cada nuevo 'nutmeg' ('caño', en español) con el que el argentino se luce y atestigua su state of grace particular, un estado de gracia que invita a soñar al barcelonismo en Liga -líderes-, Copa -en la final- y, más aún, en Champions League, donde los aficionados culés sueñan con seguir añadiendo ficticios ceros futbolísticos al inestimable valor de Leo 'Mr. Priceless' Messi: The Nutmeg Man.
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