domingo, 23 de febrero de 2014

Don-hostia

Un mal planteamiento del Tata Martino, la bajísima intensidad de los jugadores azulgranas y un espectacular partido de la Real Sociedad le propinan un contundente revés a un Barça que venía de cuajar una semana perfecta.

La credibilidad y la confianza son muy similares: cuesta mucho tiempo ganárselas y se pueden perder en poco rato. Algo así le pasó anoche en Anoeta al Barça. Después de los últimos partidos, que habían generado optimismo e ilusión en el aficionado culé, la derrota por 3-1 ante la Real volvió a poner a los de Martino en su sitio en la liga. Empezando por el técnico argentino, que se equivocó rotundamente en el planteamiento, el Barça jugó ayer en San Sebastián un partido horrible.
Lejos de pretender ser ventajista por el resultado adverso de ayer, las rotaciones en el once inicial fueron una muy mala decisión. Primero, porque ante la Real Sociedad, ávida de venganza tras la reciente eliminación copera a manos del conjunto culé, no había lugar para la especulación. Había que salir a ganar sí o sí, más teniendo en cuenta que el Madrid había hecho lo propio ante el Elche y ya era líder provisional. Y segundo, porque el siguiente partido, el del fin de semana que viene (ya que no hay ningún partido entre semana) en el Camp Nou, ante el Almería es presumiblemente mucho más asequible y las rotaciones y los descansos tendrían mayor sentido. Ayer no. Ayer había que reivindicarse tras la victoria en Mánchester, que ya había puesto a más de uno por las nubes. La poca intensidad (de actitud no quiero ni hablar) hizo que el Barça regalara el partido prácticamente desde el minuto 1. Los txuri urdin fueron superiores durante todo el encuentro y cuajaron un partido sensacional, con especial mención para el pletórico Carlos Vela.
El conjunto local se adelantó en el marcador en el 32' con un remate con el pecho en propia meta de Song, titular ayer (primer error, porque la idea del Tata era que el camerunés acompañara en la medular a Busquets para crear juego y para contener las contras locales. El ex del Arsenal no hizo bien -como casi siempre- ni una cosa ni la otra.
A los cuatro minutos, llegó el empate azulgrana por mediación de Messi, tras pase de Montoya y después de que Busquets la dejara pasar por debajo de las piernas en un hábil movimiento. Solo fue un espejismo con el que se llegó al descanso.
En la reanudación, los donostiarras siguieron en su línea y, en el minuto 53', en una jugada en la que Bartra peina el balón hacia atrás (¡qué hace en el banquillo Mascherano, por favor!), se la lleva Vela, pone el esférico a la derecha y Griezmann (¿estás ahí, Adriano?) pone el 2-1 con su pierna menos buena.
El Barça empezaba a estar noqueado. Y la Real lo aprovechó, porque a los cinco minutos del segundo llegó el tercero. Balón suelto en el ataque derecho local, Griezmann levanta la cabeza con todo el tiempo del mundo y la acaba poniendo al punto de penalti para Zurutuza -que entra desde atrás, rompiendo el fuera de juego perfectamente- con la caña preparada para sentenciar el partido. Sentenciado, sin opción a réplica, porque el Barça no sabía qué hacer, ni a qué jugar, y más de uno no sabía del todo a qué había ido a San Sebastián, por lo que el marcador ya no se movió. Pautasso (Martino había sido expulsado al descanso por insultar al segundo entrenador realista) hizo entrar a Cesc y Alexis por Song y Montoya, respectivamente, pero era demasiado tarde. No había nada que rascar. Y suerte que en el minuto 80 el remate del mexicano Vela se estrelló en el palo porque habría sido el cuarto y ya humillante gol.
En definitiva, un Barça irreconocible en Donostia ("Donhostia", tras el varapalo) que ve trastocadas sus aspiraciones en liga. El Barça, además, no gana en Anoeta desde 2007. No hace falta recordar que esta no será la mejor temporada de los culés en el País Vasco.

Ahora, la liga pasa por lo que ocurra esta noche en El Sadar, donde el Atlético se la juega y, especialmente, por lo que suceda la semana que viene en el derbi madrileño en el Calderón. Seguiremos informando.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Superbarça In Proelia

Haciendo un fácil juego de palabras con el lema latín que forma parte del escudo del Manchester City, "Superbia In Proelia" ("Orgullo en la batalla"), podemos describir el resultado de la lucha que se vio anoche en el Etihad Stadium:
Los hombres de Martino llegaban bastante igualados en fuerzas contra los soldados de Pellegrini, El Ingeniero (deslenguado tras la batalla) pero sacaron lo mejor de sí mismos para dominar en el campo de combate. Lo lograron no dejándose vencer por el respeto que les provocaba el rival, no cediéndoles demasiado terreno para que pudieran atacarles y, en los pocos episodios en que esto ocurrió, resistiendo con fuerza los embates citizen.
La Blue Moon relució especialmente para los guerreros visitantes, que mostraron buena parte de su arsenal -posesión de balón, básicamente- desde el primer minuto de la balompédica cruzada.
El primer acto de esta batalla se desarrolló con una especie de pacto de no agresión, sin demasiada violencia por ninguna de las dos partes que, simplemente, enseñaron sus credenciales con poca ferocidad.
En la segunda mitad, el Barça, que quería seguir avanzando sobre el terreno con las mismas armas, añadió algo de tesón a su estrategia, y así consiguió llegar por primera vez con verdadero peligro al fuerte de Hart. A escasos metros de la muralla local, el general Messi fue derribado por el teniente Demichelis. Penalti, tarjeta roja y el central argentino, fuera de combate.
A partir de ese momento, el Barça fue dueño y señor de la batalla, con algún intento local de igualar la contienda, aunque desarmado siempre por los comandantes Mascherano, Piqué y Valdés. El City entregó las armas definitivamente.
Los orgullosos luchadores de Martino se quitaron el escudo quizás demasiado tarde, pero con el tiempo suficiente para dar el tiro de gracia, esta vez por mediación del cabo Alves. 0-2, Etihad Stadium conquistado por el regimiento culé y victoria de consecuencias incalculables en Europa.
Superbarça In Proelia.

lunes, 17 de febrero de 2014

Don Omar

Hoy, 17 de febrero, se cumplen 40 años del histórico 0-5 del Barça en el Bernabéu. También ese día nació Michael Jordan. Tres siglos antes, igualmente un 17 de febrero como hoy, la Inquisición asesinó a Giordano Bruno y 73 años después Molière moría mientras se estaba representando su obra El enfermo imaginario. También tal día como hoy falleció el genial pianista Thelonious Monk.
En 2005, hace hoy 9 años, murió Enrique Omar Sívori. Para muchos, uno de los mejores futbolistas de la historia de Argentina y del fútbol mundial. Debutó con River Plate a los 17 años y se convirtió en una de las promesas del fútbol argentino. El Cabezón ganaría dos ligas argentinas antes de ser traspasado a la Juventus por 10 millones de pesos argentinos, todo un récord en esa época. El mismo año en que fue traspasado al conjunto transalpino ganó la Copa América disputada en Perú con una selección argentina que fue bautizada como Los Carasucias de Lima. Sívori recibió el premio al mejor jugador de la competición. Con la Vecchia Signora conquistó dos Scudetto y dos copas de Italia formando parte de lo que se conocería como El Trío Mágico, junto al ya reconocido Boniperti y al que probablemente sea el mejor jugador galés de siempre, John Charles. Un trío de ensueño que encandiló a los aficionados y que reventó los registros anotadores (el cabezón, además, fue Capocannoniere en 1959). Para entonces, Omar ya se había hecho con la doble nacionalidad, lo cual posibilitó que en 1961 ganara el Balón de Oro, sacándole 6 puntos de ventaja al español Luis Suárez, vigente ganador del galardón. Y fruto de esa nacionalidad italo-argentina, en 1962 disputó el mundial de Chile con la squadra azzurra.
En 1965 se fue al Nápoles. Con el equipo sureño alcanzó el subcampeonato liguero, todo un éxito para la entidad partenopea. Sívori se convirtió en todo un ídolo de la afición, sentando las bases que establecería Maradona dos décadas después. Se retiró en 1968 tras una lesión de rodilla y dirigió, ya como entrenador, a varios clubes argentinos: Rosario Central, River Plate, Estudiantes de La Plata, Racing y Vélez Sarsfield. Asimismo, dirigió a la selección argentina en la fase de clasificación para el mundial de Alemania '74, logrando la albiceleste el pase.
Enrique Omar Sívori, puesto 36 en la lista de los mejores jugadores del siglo XX según la IFFHS y puesto 16 en la tabla que la propia Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol publicó sobre los mejores jugadores sudamericanos del siglo XX.
441 partidos disputados en competiciones domésticas, copas internacionales y encuentros de selección en los que marcó un total de 228 goles, promediando un espectacular 0'52 goles por partido.
Falleció en su ciudad natal, San Nicolás de los Arroyos (Buenos Aires), hace hoy 9 años.
Descanse en paz, Enrique Omar Sívori.

domingo, 16 de febrero de 2014

Seis partidos amistosos y una final anticipada

Me gustaba ver aquellos partidos del Barça en la extinta Recopa de Europa y en la antigua Champions League, no por ver un partido necesariamente bueno ni de primer nivel, pero sí por ver jugar a mi equipo un duelo inédito o poco frecuente contra un equipo 'raro' al que nunca antes se había enfrentado, lo que añadía al encuentro un atractivo y un toque exótico.
Cuando el martes eche a rodar el balón en el tan esperado Manchester City-FC Barcelona, citizens y culés se enfrentarán por primera vez en su historia en partido oficial. Sin embargo, eso no significa que ambos equipos no se hayan visto antes las caras sobre el césped. Hasta en seis ocasiones se han enfrentado los dos equipos en partidos amistosos. Curiosamente, como pasa en los seis precedentes entre Barça y Madrid en lo que a finales coperas se refiere, el balance aquí también está tres a tres. El martes empezaremos a hablar en serio sobre el historial de partidos entre Barça y Manchester City, pero antes, un repaso a los antecedentes entre azulgranas y sky blues:
El primero de estos partidos se disputó el dos de junio de 1952 en el viejo campo de Les Corts, un partido en el que el FC Barcelona le endosó al Manchester City un contundente 5-1 (con hat trick de Kubala).
El duelo se reeditó en Les Corts cinco años más tarde, concretamente un ocho de mayo -a cuatro meses para que se inaugurara el Camp Nou- y el Barça se impuso esta vez por 3-2, con goles de Villaverde, Tejada y Sampedro por parte del conjunto catalán.
Idéntico resultado se produjo en el Camp Nou, ya en 1974, el doce de noviembre, esta vez con goles azulgranas de Juan Carlos, Cruyff y Marinho, en un partido que sirvió para celebrar el 75 aniversario del FC Barcelona.
El cuarto enfrentamiento llegaría en el '86, en la semifinal del trofeo Colombino, disputado en la capital onubense. Robert inauguró el marcador para el Barça y Wilson puso las tablas. Al final, el City se llevó la victoria en la tanda de penaltis.
El diez de agosto de 2003, en el torneo City of Manchester en el marco de la inauguración del estadio del Manchester City, los sky blues derrotaron a los culés de Rustu, Reiziger y compañía por 2-1, con goles de Anelka, de Saviola para hacer el empate y de Sinclair para la victoria local.
El último Barça-City se jugó en 2009, el diecinueve de agosto. Era el Gamper y un gol de Martin Petrov impidió que el trofeo se quedara en casa.

El martes empieza el historial de verdad con una eliminatoria de octavos de final de la Champions que bien podría ser la final.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...