jueves, 10 de julio de 2014

Día 23: Holanda-Argentina, fútbol pentotal

Argentina está en la final del Mundial después de eliminar a Holanda en la tanda de penaltis tras un partido soporífero que acabó 0-0.

Holanda: Cillessen, De Vrij, Martins Indi (Janmaat, 46'), Vlaar, De Jong (Clasie, 62'), Wijnaldum, Sneijder, Blind, Kuyt, Van Persie (Huntelaar, 96') y Robben 

Argentina: Romero, Garay, Demichelis, Rojo, Zabaleta, Mascherano, Enzo Pérez (Rodrigo Palacio, 81'), Biglia, Lavezzi (Maxi Rodríguez, 101'), Higuaín (Agüero, 82') y Messi

Se antojaba un partidazo en el Arena Corinthians y al final hemos visto un encuentro insípido. Ni Holanda ni Argentina han propuesto nada sobre el césped de Sao Paulo y el partido se ha resuelto desde los once metros.
Salía Holanda con una buena presión, de nuevo con De Jong en el centro del campo, y se hacía en los primeros compases del juego con la posesión del balón, por momentos tan duradera como infructuosa. Argentina contaba también en el centro del campo con un baluarte como Mascherano -que dio el susto tras una ligera conmoción-, el mejor del partido.
Ni los de Van Gaal ni los de Sabella han querido realmente ganar el partido. Unos y otros parecían más pendientes de no cometer errores que de buscar el gol decididamente. El resultado del timorato juego de ambos equipos ha sido el pobre bagaje ofensivo que se ha visto en una y otra portería. Si acaso, destacable en la primera mitad un tiro libre ejecutado por Messi con potencia y poca colocación que no inquietaba a Cillessen.
En la segunda mitad, el juego siguió por el mismo cauce, aburrido y previsible, con baja intensidad y más táctico que otra cosa. Casi no participó Robben y menos aún Leo Messi.
Estaba siendo un partido indigno de una semifinal mundialista. Olía a prórroga desde el principio. Solo la ocasión de Higuaín mediada la segunda parte estuvo a punto de desequilibrar el marcador, pero su estirada para tocar con la puntera envió el balón al lateral de la red, creando por un momento la sensación óptica de que el balón había entrado. Por si acaso, el turco Çakir -no encuentro un árbitro con un apellido más adecuado para este partido- invalidó la jugada por fuera de juego.
Solo al final la tuvo Holanda por mediación de Robben en la primera buena jugada entre líneas de la 'Oranje', pero al del Bayern se le adelantó por enésima vez un inconmensurable Mascherano para salvar una ocasión que tenía pinta de gol.
Y si durante el tiempo reglamentario olía a prórroga, en el tiempo extra apestaba a tanda de penaltis.
Holanda y Argentina continuaron entreteniendo (risas) a los espectadores. Messi no conseguía superar la presión pasados los tres cuartos de campo neerlandés, salvo en el 116', cuando se iba hasta línea de fondo y la ponía al segundo palo, donde Maxi Rodríguez remataba mansamente. Un minuto antes, el también suplente Rodrigo Palacio remataba de cabeza e incomprensiblemente mal a manos de Cillessen.
Van Gaal no jugó esta vez la carta Tim Krul (se había decidido por Huntelaar como último cambio). Llegó la tanda de penaltis que todos estábamos esperando.
El MVP del partido, Sergio Romero, detuvo dos lanzamientos: a Vlaar -buen central- el primero y a Sneijder el tercero. Las paradas del guardameta del Mónaco sumadas a la eficacia de Messi, Garay, Agüero y, por último, Maxi Rodríguez le dieron a la 'albiceleste' el soñado pase a la final.
Si el Holanda-Argentina de hoy hubiese sido una película diría que me gustó más el libro. Entre otras cosas, porque leer antes de dormir facilita el sueño. Buenas noches.

miércoles, 9 de julio de 2014

Día 22: Die größte Demütigung der Fußball-Geschichte

Tenía que titular esta entrada en su idioma original, alemán, para intentar expresar con la rotundidad del acento germano el concepto que me viene a la cabeza tras el ¿Brasil?-Alemania de esta noche: La mayor humillación en la historia del fútbol.
Löw y sus jugadores le han dado un auténtico repaso a todos los niveles a Scolari y los suyos. El 1-7 que Alemania le ha endosado a Brasil en la primera semifinal de este Mundial lo dice absolutamente todo.

Brasil: Julio César, Dante, David Luiz, Marcelo, Maicon, Luiz Gustavo, Fernandinho, Oscar, Hulk, Bernard y Fred (Willian, 69')

Alemania: Neuer, Höwedes, Hummels (Mertesacker, 46'), Boateng, Lahm, Khedira (Draxler, 76'), Schweinsteiger, Kroos, Özil, Müller y Klose (Schürrle, 58')

Muy emotivo como siempre el himno de Brasil interpretado a dúo por los jugadores y los aficionados. David Luiz y Julio César portaban una camiseta en apoyo del lesionado Neymar, al que la 'canarinha' ha echado de menos hoy. Sin embargo, al que más han podido echar en falta los brasileños es al sancionado Thiago Silva, porque la defensa carioca ha sido un coladero. Bien, la defensa y el resto del campo, ya que el rodillo alemán ha pasado por encima de Brasil sobre todo el terreno de juego. El 'Mannschaft' ha protagonizado una paliza sin precedentes.
A los once minutos, Brasil empezaba a dar fe de su ineptitud defensiva y dejaba rematar solo a Müller dentro del área a la salida de un córner. El hoy más que nunca rodillo alemán se ha puesto en modo 'humillaçao' y, a partir de ese momento, nos ha regalado 18 minutos por los que, sin ninguna duda, este es ya uno de esos partidos de fútbol que pasan a la historia y que los afortunados que hoy lo hemos visto recordaremos de por vida. En el 23', Klose hacía el segundo al culminar una jugada de 'tiki-taken'. Miroslav Klose también pasaba a la historia con ese tanto, ya que era el número 16 que marcaba en un Mundial y, por lo tanto, superaba a Ronaldo, convirtiéndose en el máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo. Un minuto después, Toni Kroos -el MVP del partido- ponía el 0-3 con un zurdazo tras otra gran jugada germana. A los dos minutos, el del Bayern repetía tras un pase de Khedira de esos de "métela tú, que yo me aburro". Y en el 29 Mesut Özil, el menos lucido de Alemania (tanto hoy como en todo el Mundial), se copiaba de su excompañero en el Madrid y le servía al propio Khedira otro de esos pases para que Sami constatara la manita. Cinco goles en 18 minutos. Lo nunca visto. 0-5 al descanso en el Estadio Mineirao.
Estoy convencido de que, si el reglamento lo permitiese, Brasil le habría pedido al mexicano Marco Rodríguez que el partido acabase ahí, aduciendo dolor en el alma o algo similar. Eso le habría ahorrado a todo el mundo perder los siguientes 45 minutos de su preciada vida, porque estaba muy claro que Alemania iba a salir en la segunda parte a andar por el campo -casi literalmente- y que ni los brasileiros esperaban ya, no remontar, sino ni siquiera maquillar el resultado. El daño ya estaba hecho. Y era tan grande en la 'canarinha' el dolor que ni los propios jugadores sabían qué hacían sobre el césped alargando su tortura. Alemania ha pasado bastante del asunto y se ha relajado muchísimo en defensa, pero en cuanto los teutones acumulaban cuatro pases seguidos de medio campo en adelante, un escalofrío volvía a apoderarse de la torcida brasileña. Löw ha sido previsor y ha reservado para la final a Hummels, Khedira y Klose. Schürrle, que ha entrado por el delantero de la Lazio, ha hecho los dos últimos: en el 69', tras finalizar una jugada de Lahm por banda derecha. Diez minutos más tarde, al recibir un pase del soberbio Müller, controlar y batir con la zurda el palo de Julio César. Era el gol del partido. Creo que al exguardameta del Inter ahí ya se le ha escapado alguna lágrima, porque debe de ser frustrante que te metan siete goles en la semifinal de un Mundial, tu propio Mundial. Casi en el descuento, el desacertado Özil ha podido hacer el octavo en una de las muchas llegadas a placer de Alemania. El 'Gunner' la ha mandado fuera y, a la jugada siguiente, un voluntarioso (por decir algo amable de este pedazo de futbolista) Oscar ha hecho el gol de Brasil, que ni era del honor ni era nada.
Brasil se ha despedido de su Mundial de la peor manera posible: evidenciando que no tenía ni el juego ni el equipo necesarios para ser campeona y, sobre toda otra cosa, humillada.
Alemania está, por razones obvias, en la final del Mundial. Los germanos han dado hoy un recital. Una paliza, un baño... pon tú el apelativo que creas más oportuno. Su rival en la final saldrá del Holanda-Argentina de mañana.
Si yo fuera holandés o argentino tendría miedo, mucho miedo.

lunes, 7 de julio de 2014

Y ahora, las semis

Los cuartos de final, en los que solo se anotaron cinco goles (1'25 goles por partido de promedio), se cobraron cuatro vidas: la potente Francia, la ilusionante Colombia, ese hype llamado Bélgica y el sorpresón de Costa Rica. Ahora sí que sí, nos espera lo mejor de lo mejor. Partidazos a la vista en semis, hasta donde han llegado Brasil, Alemania, Argentina y Holanda, justos semifinalistas de este Mundial. Los de Scolari, Löw, Sabella y Van Gaal han dejado algunas o bastantes dudas a lo largo de estos partidos, pero ya están entre los cuatro mejores del mundo.


PARTIDOS DE SEMIFINALES

Martes 8 de julio, 22h, Estadio Mineirao: Brasil-Alemania

Alemania y Brasil se vieron las caras por última vez el 10 de agosto de 2011. Fue un amistoso que acabó 3-2 para los germanos, cuyos goleadores -repetibles, por qué no, en el partido de mañana- fueron Götze, Schweinsteiger y Schürrle. Los que seguro no anotarán para la 'canarinha' serán el exmadridista Robinho y el desgraciado -vertebralmente hablando- Neymar.
Le puede servir de estímulo a los teutones este precedente, y digo estímulo porque si echamos un vistazo al cómputo global entre unos y otros, claramente son los brasileños quienes se llevan el gato al agua: 21 triunfos para la 'verdeamarelha', 5 empates y 4 victorias para el 'Mannschaft'. Si obviamos el último encuentro oficial, el de la Copa Confederaciones de 2005 -ni a ti ni a mí nos importa demasiado la Confecup- en el que vencieron los sudamericanos, por cierto, deberemos echar la vista atrás hasta 2002 para encontrar el último (y único) duelo entre Alemania y Brasil en una Copa del Mundo. Evidentemente, se trata de la final del Mundial de Corea y Japón en la que los goles y la ocurrencia estético-capilar de Ronaldo fueron protagonistas.
Mañana, en el segundo Brasil-Alemania de la historia mundialista, todo puede pasar.
Brasil se planta en semifinales de un Mundial por undécima vez en su historia. Pese a su ligero favoritismo por ser la anfitriona (y por ser Brasil), los de 'Felipao' pierden bastante fuelle con las bajas de Neymar y de Thiago Silva, este último por sanción.
Alemania llega a semis por duodécima vez, la cuarta consecutiva. Los de Löw no brillaron demasiado ante Francia en cuartos, pero el rodillo alemán puede aparecer en cualquier momento.


Miércoles 9 de julio, 22h, Arena de Sao Paulo: Holanda-Argentina

En un total de ocho encuentros en los que se han enfrentado (4 de Mundial y 4 amistosos) es Holanda quien tiene el balance a su favor: 4 victorias, 3 empates y una victoria para Argentina.
Hay que remontarse al 25 de junio de 1978 para encontrar la única victoria de Argentina sobre Holanda. En aquella ocasión (la más importante de todas, pensarán los argentinos), la 'albiceleste' se impuso por 3-1 gracias a dos goles de Kempes y uno de Bertoni en la final de su propio Mundial, en el partido celebrado en el Estadio Monumental, que le reportó al combinado sudamericano su primer título mundial. Desde aquello ha llovido mucho y los duelos entre estas dos selecciones clásicas nos han llegado con cuentagotas. Tanto es así que desde Argentina '78 pasaron veinte años hasta que la 'Oranje' y la 'albiceleste' volvieron a enfrentarse. Fue en el Mundial de Francia, en aquel partido donde Holanda apeó de los cuartos de final a Argentina con el golazo de Dennis Bergkamp en el minuto 89.
En el último antecedente, Argentina y Holanda se enfrentaron en la fase de grupos de Alemania 2006. El partido acabó con un insulso 0-0, intrascendental porque ambas selecciones estaban ya clasificadas para octavos.
El miércoles, los de Sabella y los de Van Gaal volverán a verse las caras y no hay un claro favorito. Ambos equipos dan la sensación de haber sido intermitentes durante esta Copa del Mundo, con la única diferencia de que el juego argentino era previsible, mientras que el de Holanda, que empezó barriendo (no hace falta recordar su debut), ha ido perdiendo algo de chispa.
Argentina afronta su quinta semifinal mundialista con la baja de Di María, uno de sus puntales.
Para Holanda también van cinco apariciones en semis. Esta, la segunda consecutiva.
Messi vs Robben. No digo más.

domingo, 6 de julio de 2014

Día 21: La experiencia argentina y Los Mí-'ticos'

Segundo día de partidos de cuartos de final. A las seis, el Argentina-Bélgica en el que la albiceleste se ha impuesto por 1-0.

Argentina: Romero, Basanta, Garay, Demichelis, Zabaleta, Mascherano, Biglia, Di María (Enzo Pérez, 33'), Lavezzi (Palacio, 71'), Higuaín (Gago, 81') y Messi

Bélgica: Courtois, Alderweireld, Van Buyten, Kompany, Vertonghen, Witsel, Fellaini, De Bruyne, Mirallas (Mertens, 59'), Hazard (Chadli, 75') y Origi (Lukaku, 59')

En el Estadio Nacional de Brasilia, Argentina ha conseguido el pase a semifinales merced a un gol logrado por Gonzalo Higuaín -el mejor del partido- a los ocho minutos. El del Nápoles empalmaba dentro del área un balón precedido de un rechace a pase de Di María y lo ponía lejos del alcance de Courtois. Buena primera parte de la albiceleste, que ha manejado bien el esférico y prácticamente ha anulado a Bélgica, irreconocible en el primer acto. En el 33' Messi le daba un espectacular pase al espacio a Di María, que se hacía daño en el remate. El 'fideo' tenía que abandonar el terreno de juego.
Ya en la segunda mitad los de Sabella han salido a hacer otro partido, poco atractivo, con consistencia en el centro del campo, estando bien organizados atrás e intentando aprovechar alguna contra para sentenciar. El segundo ha estado cerca a los diez minutos de la reanudación, cuando el 'Pipita' Higuaín finalizaba una buena jugada personal rematando al larguero. Wilmots decidió dar entrada a Lukaku y Mertens al mismo tiempo para sacar del campo a unos poco efectivos Origi y Mirallas. Ganó por banda izquierda el conjunto belga gracias al del Nápoles, pero los diablos rojos carecieron de 'punch' arriba. Para colmo, Wilmots ha hecho un sorprendente cambio al sustituir a uno de los pocos que podían crear peligro, el crack Hazard -discretísimo hoy, pero que puede desbordar en cualquier momento- por Chadli. Desde entonces, Bélgica se ha dedicado a colgar balones buscando al rematador Fellaini y poco más. Solo en los últimos compases Bélgica ha transmitido sensación de peligro con algunas llegadas de Witsel y Lukaku buscando el gol, pero sinceramente no lo han merecido. La selección europea ha caído eliminada siendo muy poco fiel a su estilo y demostrando que, a pesar de haber hecho un buen papel en este Mundial, aún está algo verde como equipo.
En las postrimerías del encuentro, con la zaga belga descuidada, Messi estuvo a punto de sentenciar  al conducir solo y encontrarse cara a cara con Courtois, pero el azulgrana, como durante toda esta temporada, ha sido incapaz de batir al belga.
Victoria merecida de Argentina, sobre todo por su buen primer tiempo. Los de Messi -que hoy tampoco brilló, salvo en alguna jugada de calidad- se meten en semifinales 24 años después. El triunfo de Argentina viene a refrendar una vez más aquello de que la experiencia es un grado. A Bélgica le falta precisamente eso, experiencia.


A las diez de la noche, en el Arena Fonte Nova, Holanda ha eliminado a Costa Rica en los penaltis.

Holanda: Cillessen (Krul, 120'), De Vrij, Vlaar, Martins Indi (Huntelaar, 105'), Kuyt, Wijnaldum, Sneijder, Blind, Depay (Lens, 73'), Robben y Van Persie

Costa Rica: Keylor Navas, Umaña, González, Acosta, Gamboa (Myrie, 79'), Junior Díaz, Borges, Tejeda (Cubero, 97'), Bolaños, Bryan Ruiz y Campbell (Ureña, 66')

16 tiros, tres palos, una desbordante posesión de balón... nada de eso le ha servido a Holanda ante la revelación Costa Rica. Los de Van Gaal solo han podido vencer a los 'ticos' en la tanda de penaltis, que apuntaba a ser más fatídica para los europeos que para los centroamericanos. Y es que los tulipanes lo han intentado todo durante todo el partido. El encuentro ha sido un monólogo neerlandés, que llegaba y llegaba al área rival sin éxito. En la portería de Costa Rica ha habido esta noche un santo en cada palo y otro entre ellos, 'San Keylor', patrón de los costarricenses.
Holanda ha jugado de una forma muy directa y Costa Rica lo ha apostado todo a salir a la contra, defenderse con uñas y dientes y, sobre todo, encomendarse al guardameta del Levante. Y le ha salido bien.
Los 'Oranje', desesperados, han acabado encarnizados con la portería contraria sin ninguna forma de batirla. Primero Sneijder en un magistral tiro libre que se iba al palo, después un remate de Van Persie que tocaba en un defensa y daba en el larguero y nuevamente Wesley Sneijder en un soberbio disparo con rosca al palo largo que repelía el travesaño. Todo eso, entre los minutos 83 y 119. Antes de esa ayuda divina que ha tenido Keylor Navas, el cancerbero de la Liga BBVA ha parado hasta ocho ocasiones claras de los holandeses, lo que le ha servido para convertirse en el hombre del partido. Con permiso de Robben, eso sí, que ha sido un peligro constante para la defensa costarricense y que ha desbordado como ha querido por banda derecha. La desesperación holandesa se ha ido haciendo cada vez más grande y a punto ha estado de convertirse en drama si Umaña mete la ocasión que ha tenido, la más clara del partido para Costa Rica, en el 116'. Para entonces, los 'ticos' ya se estaban frotando las manos pensando en la tanda de penaltis y en que todo era posible con Keylor Navas bajo palos. Van Gaal se reservaba un as en la manga: el extécnico barcelonista ha sorprendido a propios y extraños sacando del campo a su portero, Cillessen, y haciendo entrar al meta del Newcastle, Tim Krull, experto en paradas desde los once metros. Y vaya si le ha salido bien a Van Gaal.
Krul se ha erigido en héroe de la tanda parando dos lanzamientos. Primero a Bryan Ruiz y, por último, a Umaña, que anotó el decisivo ante Grecia en octavos. Van Persie, Sneijder, Robben y Kuyt no han perdonado y le han dado a su selección el pase a semis, donde se enfrentarán a Argentina.

Costa Rica, por su parte, se despide de Brasil con grandes honores y sin haber perdido ni un partido. Los de Keylor Navas siempre serán recordados como aquel equipo mítico que llevó a cabo una gran hazaña en 2014 clasificándose a cuartos de final, estando a punto de eliminar a Holanda y de meterse entre los cuatro mejores del Mundial. La proeza costarricense ya es una realidad. Para una selección tan humilde, que representa a un país centroamericano de menos de cinco millones de personas, la gesta es encomiable.
Siendo sincero, los románticos del fútbol estábamos deseando que Costa Rica pasara a semifinales. Sabemos que habría sido muy y muy injusto para Holanda, que ha sido merecedora indiscutible de la victoria, pero es que ya habíamos reservado un pequeño hueco en nuestro corazón para el equipo dirigido por Jorge Luis Pinto. Otra cosa sería hablar de buen juego. Los 'ticos', al menos en el día de hoy, no han maravillado precisamente.
Jugar tus cartas de esta manera, es decir, jugar a defenderte y siendo tan dependiente de tu portero (un porterazo como Keylor Navas) y de tus dos jugadores medio buenos (Bryan Ruiz y Joel Campbell) solo debería ser justificable para los equipos verdaderamente humildes. No debería valer en chelseas ni en otros equipos similares plagados de estrellas. Costa Rica juega con lo que tiene que, siendo bastante poco, es muchísimo.
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